Ante todo, «no hagas daño» desde Hipócrates al cateterismo: un mismo llamado de la Bioética

MARCOS GARCÍA GARCÍAFILOSOFÍA Y PENSAMIENTO2026, NÚMERO 3

Profesor de Bioética de la Universidad CEU San Pablo

9/30/20265 min leer

Al estudiante de Bioética,


«Operar es la parte sencilla, sabes. A mi edad te das cuenta de que la parte difícil tiene que ver con la toma de decisiones» termina el capítulo sobre Angor animi, la sensación del paciente de estar muriéndose, el Dr. Henry Marsh [1]. Do no harm es el título del relato autobiográfico de dicho neurocirujano en el NHS. Un bestseller donde el estudiante de Bioética debe advertir el método más eficaz para su conocimiento: encanarla. La Bioética es una subdisciplina filosófica aplicada a la vida, para acompañar desde dentro, una reflexión llamada a la acción («toma de decisiones») sobre el nacer-vivir-morir.

  La Bioética nace tras la reacción a los grandes escándalos del mundo contemporáneo que vulneran directamente la dignidad de las personas [2]. Es el contexto del siglo XX el que nos emplaza al estudio de la Bioética y el legado del oncólogo V.R Potter como gran difusor del concepto. Su desempeño en el estudio del cáncer le llevó a reflexionar sobre las consecuencias que los cambios ambientales, la contaminación y determinados estilos de desarrollo tecnológico podían tener sobre la salud humana. En 1970 utilizó el término bioethics en su artículo Bioethics: The Science of Survival y, un año más tarde, publicaría la obra Bioethics: Bridge to the Future [3]. Investigaciones posteriores, revindicadas desde la escuela croata de Bioética [4], han recuperado la figura del pastor alemán F. Jahr, quien ya había empleado el vocablo Bio-Ethik en la década de 1920.

  Sin embargo, cabe remontarse a un antecedente más remoto que los totalitarismos o la siguiente amenaza de los desequilibrios del hipercapitalismo. La Bioética posee un antecedente originario en las mismas raíces de la civilización occidental [5]. La Antigua Grecia alumbró a Hipócrates (c. 460-370 a. C.) en la isla de Cos, una de las figuras más influyentes de la historia de la Medicina. Su principal legado no reside únicamente en los conocimientos clínicos asociados al Corpus Hippocraticum, sino en su opción ética transformar la medicina en una disciplina racional. La actitud adoptada por esté physician, que dirían en inglés, se fundamenta en la observación de la realidad natural de los pacientes de manera sistemática.

  El médico es un físico, como tradicionalmente se designó a quienes investigaban las leyes de la naturaleza. No resulta casual que la obra fundamental de Isaac Newton, publicada en 1687, llevara por título Philosophiae Naturalis Principia Mathematica. Antes de la super-especialización modernista todas las ciencias compartían una misma aspiración unitaria del conocimiento. En ese sentido, el reto más crucial del conocer sigue siendo el desvelar los principios universales y proponer leyes que actualicen el «estado del arte».

  Hoy día, Hipócrates médico y filósofo, filósofo y médico, continúa vigente más de dos mil años después en la formación y práctica de los profesionales sanitarios. La puerta de entrada a cualquier forma de Bioética asume el Juramento Hipocrático como uno de los textos éticos más influyentes de la historia. Aunque su autoría exacta sigue siendo objeto de debate, el documento estableció principios fundamentales para el ejercicio responsable de la medicina. La ética propone la búsqueda del bien y el rechazo del mal, la Bioética lo traduce en la obligación de actuar siempre en beneficio del paciente y evitar ante cualquier acción que pudiera causarle perjuicio. De esta tradición deriva la conocida máxima latina primum non nocere, un referente moral dentro del profesionalismo médico.

  Más que una simple fórmula ceremonial, este principio sigue planteando un desafío permanente: cómo decidir si cada intervención médica implica riesgos, incertidumbre y consecuencias humanas profundas. Precisamente esta tensión, entre el deber de curar y la posibilidad de causar daño, constituye el eje central del libro Do No Harm. H. Marsh legó una autobiografía que invita a reflexionar sobre los límites de la medicina moderna y sobre la importancia de los ideales éticos de Hipócrates:

+ Podrías operar… (sugiere un radiólogo que suele intervenir aneurismas de forma mínimamente invasiva).

- Pero, ¿debería? (se cuestiona el neurocirujano sobre realizar la intervención clásica).

+ No lo sé (concluye confundido su colega).

+ Entonces, ¿Qué debería hacer? (Reitera H. Marsh).

- ¿Discutirlo con ella? (Abandonando el paternalismo médico).

  Tomar decisiones, optar por un procedimiento, ante la vorágine tecnológica cada vez se torna más complejo como revela este capítulo. El protagonista llega a afirmar que: «todas las habilidades técnicas que lenta y esforzadamente adquirí para convertirme en cirujano de aneurismas se han tornado obsoletas por un cambio tecnológico». Ante las singularidades técnicas que se avienen, es necesario desarrollar un pensamiento prudencial. La frónesis aristotélica, de un pensador griego enamorado de nuestro mundo material y espiritual. Marsh intenta ser un médico virtuoso, aunque con crudeza admite ciertos fallos a la par que busca razones para su actuar. Su formación práctica es inigualable, pero eso no le evita mencionar el pensamiento cartesiano o carearse con el problema mente-cerebro ¿Quién soy yo? ¿Para qué y quién sirvo yo? Esas son las cuestiones definitivas de fundamento antropológico, sobre la existencia de la persona y por supuesto, del agente sanitario.

  Atentamente, el Prof. Marcos García-García. Con agradecimiento especial a mis maestros en bioética, a los amigos de Croacia, al colega que me recomendó a H. Marsh y a mi Alma mater por incidir en la piedra fundacional que nació en Cos, el movimiento hipocrático.

«Salvar vidas a través de las manos de nuestros alumnos es un estímulo poderoso.»

Referencias

1. Marsh, H. (2016). Do no harm. Orion.

2. Es clara la denuncia por parte de Lewis, C. S. (2016). La abolición del hombre. Harper Collins Español.

3. Además, véase Jonas, H., & Pascual, A. S. (2014). El principio de responsabilidad: Ensayo de una ética para la civilización tecnológica (J. M. F. Retenaga, Trad.). Herder Editorial.

4. Lolas Stepke, F. (2019). Rincic, I., Muzur, A. Fritz Jahr and the emergence of European bioethics. Acta Bioethica, 25(2).

5. García-García, M (2025, septiembre 22) Cualquier universitario debería saber cuánto debe a Grecia y Roma o en el mundo de la Medicina, a su patrón san Lucas. Descubre por qué. SCIHUM.

Resumen

El libro Do no harm del neurocirujano británico Henry Marsh constituye una valiosa puerta de entrada a la bioética entendida como reflexión práctica sobre la toma de decisiones en el ámbito sanitario. A través de relatos autobiográficos, Marsh muestra que la dificultad de la medicina no reside únicamente en la destreza técnica, sino en decidir prudentemente cuándo intervenir, cómo hacerlo y cuáles son las consecuencias humanas de cada acción. La bioética contemporánea surgió en el siglo XX como respuesta a los grandes abusos cometidos en nombre de la ciencia y la medicina. En este contexto destaca la figura de V.R Potter, quien propuso la bioética como un puente entre el conocimiento biológico y los valores humanos, orientado a la supervivencia y al bienestar de las personas. Paralelamente, investigaciones recientes han recuperado la contribución pionera de F. Jahr, quien ya empleó el término Bio-Ethik en la década de 1920. Sin embargo, las raíces más remotas de la bioética se encuentran en la antigua Grecia. Hipócrates de Cos transformó la medicina en una disciplina racional basada en la observación de la naturaleza y estableció principios éticos que siguen vigentes. Entre ellos destaca la máxima primum non nocere («ante todo, no hacer daño»), fundamento moral del ejercicio sanitario. La obra de Marsh demuestra que este principio conserva plena actualidad. El desarrollo tecnológico multiplica las posibilidades terapéuticas, pero también aumenta la complejidad de las decisiones clínicas. Ante esta realidad, la bioética exige cultivar la prudencia (frónesis aristotélica), integrando conocimientos científicos, responsabilidad moral y respeto por la autonomía del paciente para buscar siempre su verdadero bien.

Palabras clave: Bioética; Hipócrates; Primum non nocere; Henry Marsh; prudencia (frónesis); filosofía; pensamiento