Vivir implica saber para quiénes somos
Menopausia y cerebro
CORINA MUNTEANUMEDICINA Y SALUD2026, NÚMERO 3
Psicóloga y Máster en Neuropsicología Clínica en ISEP Valencia
8/5/20266 min leer


La menopausia es una etapa en la vida adulta de toda persona que ha convivido con la menstruación. Lo que conocemos comúnmente como menopausia, es en realidad la perimenopausia, una etapa de sintomatología muy variada anterior al cese de la menstruación por completo. La perimenopausia se da alrededor de los 47 años con síntomas como sofocos, irregularidad menstrual, dolor de cabeza, sudores nocturnos y síntomas emocionales y cognitivos. Tras 12 meses sin sangrados, es decir sin menstruación, podemos hablar de un diagnóstico de menopausia [1]. Es importante aclarar que la menopausia no es una enfermedad. De hecho, no está categorizada en ningún manual médico como una afección, es un proceso biológico natural producido por la disminución de secreción hormonal. Todos los cambios hormonales relacionados con la reproducción (pubertad, preñez y perimenopausia) provocan síntomas cognitivos, físicos y emocionales y necesitamos hablar de ellos y normalizarlos.
Entre el 50 y 90% de las mujeres sufren síntomas durante la perimenopausia, siendo el más común los sofocos [2]. Una sintomatología destacada que dificulta las actividades de la vida diaria es la cognitiva. Se manifiesta como: “brain fog” (niebla mental), problemas de atención, concentración y problemas de memoria generalmente. Además en algunos casos los sofocos nocturnos pueden desencadenar problemas del sueño y empeorar los síntomas cognitivos [3].
Para entender por qué esto ocurre debemos tener en cuenta que el ciclo menstrual produce cambios a nivel cerebral en redes neuronales, traduciéndose a aspectos de la vida cotidiana [4]. Está regulado por el eje hipotalámico-hipofisario-gonadal encargado de que todas las hormonas implicadas funcionen correctamente. Participa en la creación de óvulos, la ovulación, la menstruación o incluso una posible fecundación, embarazo y parto. Los grandes protagonistas de este proceso que influyen en el cerebro son los estrógenos, de los que hablaremos más adelante. Pasados los 40 años, los óvulos escasean y el sistema hormonal va en declive produciendo una sintomatología física y cognitiva en algunas mujeres.
Ahí entra el papel crucial de los estrógenos. Los estrógenos son las hormonas esteroideas más importantes en la edad reproductiva de la mujer y la principal hormona del desarrollo reproductivo. Se fabrican en los ovarios y desciende notablemente tras la menopausia [5]. El estradiol (el tipo de estrógeno más abundante) tiene efectos antiinflamatorios, mantiene la densidad ósea, desarrolla el tejido mamario y los órganos sexuales y tiene efectos cognitivos y neuroprotectores [6], ya que, hay una gran cantidad de receptores estrogénicos (ERα y ERβ) en el cerebro. Eso muestra, cómo la actividad cerebral en las mujeres es muy dependiente de los estrógenos para su correcto funcionamiento [7].
Durante la perimenopausia los estrógenos disminuyen y nos encontramos con síntomas como pérdidas de memoria, dificultad de concentración, disminución de la velocidad de procesamiento y déficits en el recuerdo verbal inmediato (memoria a corto plazo) y diferido (memoria a largo plazo) [8]. Un síntoma repetido por un 60% de estas mujeres es la “niebla mental”, que podría definirse como un estado subjetivo de olvidos, dificultad de concentración y agotamiento mental [9].
Asimismo, se pueden producir síntomas emocionales que sufren un 20% de mujeres perimenopáusicas, siendo estos: irritabilidad, ansiedad, disminución de la capacidad de afrontamiento y síntomas depresivos [10]. El lado positivo es que estos síntomas que se desarrollan en la etapa anterior a la menopausia se van estabilizando y remitiendo gracias al poder adaptativo del cerebro, que aprende a trabajar satisfactoriamente ante el descenso de estrógenos. De hecho, estudios muestran un gran aumento en la satisfacción con la vida de mujeres posmenopáusicas (¡Incluso más que las mujeres jóvenes! [9]) y un desempeño normal en tareas cognitivas. Por tanto, la menopausia es una etapa más de la vida reproductiva de la mujer, que con buenos hábitos, autocuidado y apoyo social, es descrita como una etapa satisfactoria y de desarrollo personal.
Hay que tener en cuenta que los síntomas cognitivos pueden generar miedo en algunas mujeres, ya que, más del 60% de mujeres perimenopáusicas y postmenopáusicas sufren la “niebla mental” y lo atribuyen a una demencia precoz.
Si bien es cierto que debemos tener en cuenta que la disminución del estrógeno produce una vulnerabilidad ante patologías neurodegenerativas en mujeres con genotipo APOE-4 asociado a la enfermedad de Alzheimer [11], debido a que su poder neuroprotector disminuye. La importancia reside en detectar que: es un estado temporal, se recupera tras la menopausia, y que, generalmente es un deterioro subjetivo que en tests neuropsicológicos se observa como un rendimiento normal, mientras que en patologías neurodegenerativas, los síntomas aparecen gradualmente y pueden incluso empeorar tras la menopausia.
Por ello, los profesionales de la salud deben informar a las mujeres de los síntomas esperables, las opciones terapéuticas, las posibles terapias hormonales y pruebas necesarias para liberarnos de preocupaciones o actuar con rapidez ante una enfermedad neurodegenerativa.
En conclusión, como con cualquier proceso del ciclo vital, es crucial cuidarse a nivel físico, emocional y social. El apoyo familiar, comunitario y sanitario permitirá a las mujeres pasar por la etapa menopáusica de una forma tranquila, plena y con más conocimiento sobre su cuerpo y cognición para mejorar su bienestar.
Referencias
1. World Health Organization: WHO. (2024, 16 Octubre). Menopausia. https://www.who.int/es/news-room/fact-sheets/detail/menopause
2. Brinton, R. D., Yao, J., Yin, F., Mack, W. J., & Cadenas, E. (2015c). Perimenopause as a neurological transition state. Nature Reviews Endocrinology, 11(7), 393-405. https://doi.org/10.1038/nrendo.2015.82
3. Hogervorst, E., Craig, J., & O’Donnell, E. (2021). Cognition and mental health in menopause: A review. Best Practice & Research Clinical Obstetrics & Gynaecology, 81, 69-84. https://doi.org/10.1016/j.bpobgyn.2021.10.009
4. Bull, J. R., Rowland, S. P., Scherwitzl, E. B., Scherwitzl, R., Danielsson, K. G., & Harper, J. (2019). Real-world menstrual cycle characteristics of more than 600,000 menstrual cycles. Npj Digital Medicine, 2(1), 83. https://doi.org/10.1038/s41746-019-0152-7
5. Burger, H. G. (2002b). Hormonal Changes in the Menopause Transition. Recent Progress In Hormone Research, 57(1), 257-275. https://doi.org/10.1210/rp.57.1.257
6. Baek, D., Kang, J., Lee, J., Lee, E., & Son, C. (2024). Linking alterations in estrogen receptor expression to memory deficits and depressive behavior in an ovariectomy mouse model. Scientific Reports, 14(1), 6854. https://doi.org/10.1038/s41598-024-57611-z
7. Mosconi, L., Nerattini, M., Matthews, D. C., Jett, S., Andy, C., Williams, S., Yepez, C. B., Zarate, C., Carlton, C., Fauci, F., Ajila, T., Pahlajani, S., Andrews, R., Pupi, A., Ballon, D., Kelly, J., Osborne, J. R., Nehmeh, S., Fink, M., . . . Brinton, R. D. (2024). In vivo brain estrogen receptor density by neuroendocrine aging and relationships with cognition and symptomatology. Scientific Reports, 14(1), 12680. https://doi.org/10.1038/s41598-024-62820-7
8. Mosconi, L., Berti, V., Dyke, J., Schelbaum, E., Jett, S., Loughlin, L., Jang, G., Rahman, A., Hristov, H., Pahlajani, S., Andrews, R., Matthews, D., Etingin, O., Ganzer, C., De Leon, M., Isaacson, R., & Brinton, R. D. (2021b). Menopause impacts human brain structure, connectivity, energy metabolism, and amyloid-beta deposition. Scientific Reports, 11(1), 10867. https://doi.org/10.1038/s41598-021-90084-y
9. Campbell, K. E., Dennerstein, L., Tacey, M., & Szoeke, C. E. (2016). The trajectory of negative mood and depressive symptoms over two decades. Maturitas, 95, 36-41. https://doi.org/10.1016/j.maturitas.2016.10.011
10. Mosconi, L., Berti, V., Dyke, J., Schelbaum, E., Jett, S., Loughlin, L., Jang, G., Rahman, A., Hristov, H., Pahlajani, S., Andrews, R., Matthews, D., Etingin, O., Ganzer, C., De Leon, M., Isaacson, R., & Brinton, R. D. (2021). Menopause impacts human brain structure, connectivity, energy metabolism, and amyloid-beta deposition. Scientific Reports, 11(1), 10867. https://doi.org/10.1038/s41598-021-90084-y
11. Mosconi, L., Rahman, A., Diaz, I., Wu, X., Scheyer, O., Hristov, H. W., Vallabhajosula, S., Isaacson, R. S., De Leon, M. J., & Brinton, R. D. (2018). Increased Alzheimer’s risk during the menopause transition: A 3-year longitudinal brain imaging study. PLoS ONE, 13(12), e0207885. https://doi.org/10.1371/journal.pone.0207885
Resumen
La menopausia es una etapa decisiva en la vida hormonal de las personas que han convivido con la menstruación. El sistema hormonal ligado a la reproducción es dirigido por el eje hipotálamo-hipofisiario-gonadal en el que participan ciertas hormonas que permiten que se produzca la ovulación, menstruación y la posibilidad de fecundación y embarazo. A nivel cognitivo, se producen cambios durante los ciclos menstruales. A partir de los 45 años de edad, estas hormonas están en declive, los óvulos escasean y se inicia la perimenopausia. Este proceso produce síntomas en la mayoría de mujeres siendo estos neurofisiológicos, emocionales y cognitivos. El estrógeno, hormona muy importante en el cerebro por su papel neuroprotector, cognitivo y antiinflamatorio, va desapareciendo en la perimenopausia produciendo problemas de atención, concentración y memoria, además de la conocida “niebla mental”. Es necesario informar a la población femenina de la vulnerabilidad cognitiva que produce el descenso de estrógenos, de que pasada la menopausia los síntomas se estabilizan y se puede conseguir una calidad de vida satisfactoria e informar a los profesionales de la salud para que puedan detectar de forma precoz posibles enfermedades neurodegenerativas.
Palabras clave: Salud; mujer; menopausia; cognición; enfermedades neurodegenerativas; medicina; salud
